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          "La alianza matrimonial, por la que el varón y la mujer constituyen entre sí un consorcio de toda la vida,

ordenado por su misma índole natural al bien de los cónyuges y a la generación y educación de la prole, fue elevada por Cristo Nuestro Señor a la dignidad de sacramento entre bautizados". (Código de Derecho Canónico can. 1055, 1). (Catecismo de la Iglesia Católica, 1601)

          Los protagonistas de la alianza matrimonial son un hombre y una muyer bautizados, libres para contraer el matrimonio y que expresan libremente su consentimiento. "Ser libre" quiere decir: -no obrar por coacción; - no estar impedido por una ley natural o eclesiástica. (C.I.C. 1625).

          La Iglesia considera el intercambio de los consentimientos entre los esposos como el elemento indispensable "que hace el matrimonio". (Código de Derecho Canónico can. 1057, 1). Si el consentimiento falta, no hay matrimonio. (C.I.C. 1626).

          El sacerdote (o el diácono) que asiste a la celebración del Matrimonio, recibe el consentimiento de los esposos en nombre de la Iglesia y da la bendición de la Iglesia. La presencia del ministro de la Iglesia (y también de los testigos) expresa visiblemente que el Matrimonio es una realidad eclesial. Por esta razón, la Iglesia exige ordinariamente para sus fieles la forma eclesiástica de la celebración del matrimonio... (C.I.C. 1630).

          El consentimiento por el que los esposos se dan y se reciben mutuamente es sellado por el mismo Dios (Cf Mc 10, 9.). De su alianza "nace una institución estable por ordenación divina, también ante la sociedad". (Gaudium et Spes 48, 1). La alianza de los esposos está integrada en la alianza de Dios con los hombres: "el auténtico amor conyugal es asumido en el amor divino" (GS 48, 2). (C.I.C. 1639).

          El amor de los esposos exige, por su misma naturaleza, la unidad y la indisolubilidad de la comunidad de personas que abarca la vida entera de los esposos: "De manera que ya no son dos sino una sola carne" (Mt 19, 6). (Cf Gn 2, 24). (C.I.C. 1644).

         El amor conyugal exige de los esposos, por su misma naturaleza, una fidelidad inviolable. Esto es consecuencia del don de sí mismos que se hacen mutuamente los esposos. El auténtico amor tiende por sí mismo a ser algo definitivo, no algo pasajero. (C.I.C. 1646).

       "Por su naturaleza misma, la institución misma del matrimonio y el amor conyugal están ordenados a la procreación y a la educación de la prole y con ellas son coronados como su culminación.... (GS 48, 1) (C.I.C. 1652).

 
 
HORARIO

 

HORARIO SEPTIEMBRE 2021 JUNIO 2022

LUNES A SÁBADO
Hora     Lugar
rosario 19:00     San José
19:30     San José
       
MARTES, JUEVES Y SÁBADOS
11:00     Residencia CAM
       
DOMINGOS Y FESTIVOS
10:30     San José
12:00     San José
12:00     Residencia CAM
13:00     San José
19:30     San José
confesiones   media hora antes de las misas
   

 

 

 

 

 
 

Parroquia San José

 Rm 10, 9-18

9Porque, si profesas con tus labios que Jesús es Señor, y crees con tu corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos, serás salvo. 10Pues con el corazón se cree para alcanzar la justicia, y con los labios se profesa para alcanzar la salvación. 11Pues dice la Escritura: Nadie que crea en él quedará confundido. 12En efecto, no hay distinción entre judío y griego, porque uno mismo es el Señor de todos, generoso con todos los que lo invocan, 13pues todo el que invoque el nombre del Señor será salvo. 14Ahora bien, ¿cómo invocarán a aquel en quien no han creído?; ¿cómo creerán en aquel de quien no han oído hablar?; ¿cómo oirán hablar de él sin nadie que anuncie? 15y ¿cómo anunciarán si no los envían? Según está escrito: ¡Qué hermosos los pies de los que anuncian la Buena Noticia del bien! 16Pero no todos han prestado oídos al Evangelio. Pues Isaías afirma: Señor, ¿quién ha creído nuestro mensaje? 17Así, pues, la fe nace del mensaje que se escucha, y la escucha viene a través de la palabra de Cristo. 18Pero digo yo: ¿Es que no lo han oído? Todo lo contrario: A toda la tierra alcanza su pregón, y hasta los confines del orbe sus palabras.

 

EL HOMBRE ES UN MENDIGO DE DIOS (S. Agustín)

Podemos caminar cuanto queramos, podemos edificar muchas cosas, pero si no confesamos a Jesucristo, algo no funciona. Acabaremos siendo una ONG asistencial, pero no la Iglesia, Esposa del Señor.

SANTA MISA CON LOS CARDENALES HOMILÍA DEL SANTO PADRE FRANCISCO Capilla Sixtina Jueves 14 de marzo de 2013