La Oración es un Tesoro por el que "...se alimpia el ánima de los pecados, apaciéntase la caridad, certifícase la fe, fortalécese la esperanza, alégrase el espíritu,

derrítense las entrañas, pacifícase el corazón, descúbrese la verdad, véncese la tentación, huye la tristeza, renuévanse los sentidos, repárase la virtud enflaquecida, despídese la tibieza, consúmese el orín de los vicios y en ella saltan centellas vivas de deseo del cielo, entre las cuales arde la llama del divino amor. Grandes son las excelencias de la Oración, grandes son sus privilegios; a ella están abiertos los cielos, a ella se descubren los secretos, a ella están siempre atentos los oídos de Dios."  Del Tratado de la Oración y Meditación de San Pedro de Alcántara. (Citando a Divi Laurentii Justiniani).

 

"El mayor trabajo que padecen las personas que se dan a la Oración es la falta de Devoción que muchas veces en ella sienten, porque cuando esta no falta, ninguna cosa hay más dulce ni más fácil que orar." Del Tratado de la Oración y la Meditación de San Pedro de Alcántara.